viernes, 4 de julio de 2014

Ser artista no significa ser un vago



En septiembre del 2001 publiqué en mi muro del Facebook una frase de mi adorado Miguel Delibes:

"si el talento no sirve para ganar dinero ya no es talento." 

No es la primera vez que se comenta ni será la última. Sin embargo, quisiera añadir un apunte más a esta indignación: hace relativamente poco tiempo publiqué en mi muro un comentario que quisiera reiterar porque no tiene desperdicio:

"Publican esta oferta en Culturamas SL pero, por supuesto, la redacción ha de ser absolutamente altruista. No se trata de hacerles publicidad, sino de denunciar una vez más el abuso no sólo por su parte, sino por la de tantas empresas que ofrecen trabajo, en un país carcomido por el desempleo, a cambio de nada." (Anuncio de infojobs)

Quisiera aportar mi conversación literal por email con el titular del anuncio, Javier Vázquez, director de Culturamas, obviando ciertos párrafos prescindibles que pueden alargar innecesariamente la lectura de este artículo:

JT: Estimados amigos:

adjunto les remito mi currículo a fin de poder participar en cualquier proceso de selección que implique la redacción de artículos en su revista. En la actualidad desempeño mi labor como tramitadora de siniestros judiciales en una compañía aseguradora del sector privado desde hace aproximadamente diez años, compaginándolo con mi trabajo como redactora cultural y escritora creativa. Un resumen de mi trabajo está presentado en mi página web, www.jimenatierra.com.
JV: Es algo lioso, además, entiendo que este mail proviene de un anuncio que hoy ha aparecido en Infojobs, hace un tiempo hicimos una preinscripción buscando redactores para el diario El Cotidiano, pero no la validaban porque la razón social de la empresa no es EC sino Culturamas, con lo que finalmente ha salido con el nombre de Culturamas que es otro medio distinto, y pasada la fecha de búsqueda en EC
Resumiendo igualmente: Si hablamos de contenidos culturales está para ello Culturamas, y además estoy haciendo un equipo de redactores para un proyecto de magazine dentro de Rincón del Vago, RDV Cultural, y es en lo que estamos centrados, en ambos casos inicialmente no disponemos de presupuesto para ello pero puedo enviarte más información para que lo veas y puedas colaborar si te interesa

En El Cotidiano estamos dando los primeros pasos de un diario que empieza amateur pero tiene ambiciones, con muchas secciones, columnas de opiniòn, etc

JT: Buenas tardes, quedo a vuestra disposición para revisar las opciones más detenidamente.
JV: Te comento un poco por encima

Con ese handicap del presupuesto ya comentado ahora mismo estoy buscando colaboradores para RDV Magazine, el Mag que queremos crear dentro de Rincón del Vago, que está entre las 5000 primeras del mundo y entre las 1000 primeras en España y un montón de países latinoamericanos.

Mi idea es empezar por secciones clásicas, Libros, Cine, Música, etc pero con idea de hacer algún apartado novedoso, pasa que todo lo técnico, formato, etc lo hacen desde allí y no me puedo organizar como en otras webs y como quisiera. Y sí, digamos que sería más para "todos los públicos", en Culturamas llega un lector especializado que es fiel y busca ese contenido, aquí se trata de interesar a otro público y sin agobiarle hacerle ver y entender las cosas culturales

Por lo demás dime qué cosas concretas te podrían gustar o interesar, y con qué periodicidad se te ocurre que podrías mandar artículos breves, reseñas, comentarios de actualidad cultural, por ahora esas cosas... Debería ser global pero el teatro yo creo que encaja, sin ceñirlo a un estreno o con ese detalle, hablando de la obra, del autor y de la experiencia escénica entiendo

Puedes acreditarte o presentarte cuando esté on line como parte de RDV si eso te ayuda para pedir libros, acudir a eventos, etc

Al margen de RDV está El Cotidiano, diario generalista, www.elcotidiano.es donde podemos estudiar tus propuestas: participar en secciones, columnas de opínión, etc,
Lo que se publique en RDV podría ir después a Culturamas donde también los contenidos son culturales

Con esto puedes comentarme tus intereses, temas que quieres abordar, con qué asiduidad, etc

JT: He estado leyendo atentamente el email, pero me surgen una serie de dudas al respecto.

En primer lugar, hablas de que no disponéis de un presupuesto inicial para este tipo de labores. Puesto que estoy bastante interesada en el proyecto y, como puedes ver en mi currículo y trabajos públicos, soy abogada y escritora, muy acostumbrada a la redacción cultural, y estaría dispuesta a trabajar sin presupuesto a cambio de que se me hiciese publicidad, así como a mi novela Equinoccio. En paralelo, quisiera saber a partir de cuándo podría empezar a cobrar mi caché y si habría alguna posibilidad de colaborar con LEER en base a nómina, revista a la que estoy suscrita desde hace años y a la que he enviado mis datos en varias ocasiones sin encontrar respuesta.

Por otro lado, presentas varias ideas que me han supuesto cierta confusión. Corrígeme si me equivoco: entiendo que buscas redactores básicamente para el magazine de RDV, y que la información que allí se publique se podría extrapolar a Culturamas. Asimismo, informas de El Cotidiano como web alternativa donde también podría redactar artículos. Si esto es así, dependiendo de las características del artículo que necesitases podría elaborar uno al mes que se publicase tanto en RDV como en Culturamas (puesto que es esta última la que más me interesa y no RDV), centrado en literatura clásica y contemporánea -el campo en que soy especialista-. Asimismo, podría elaborar un artículo de opinión mensual para El Cotidiano centrado en cultura (conciertos, exposiciones, turismo, cine, literatura o teatro), ya que soy muy aficionada a este campo de ocio.

JV: En principio no podemos hacer publicidad directa, y sobre hablar de la novela dependería del equipo literario. Sobre Leer no aceptan gente nueva desde hace un tiempo porque están muy apretados, a mí apenas me llega nada ya y llevo años

Sería así, el artículo de RDV podría publicarse después en Culturamas, como opción, ese tema que planteas es muy válido, claro. Para EC en Cultura está bastante saturada, en principio las columnas y artículos de opinión habrían de estar centrados en la actualidad nacional, internacional y social principalmente. Pero habría opción de contactarte con el jefe de Cultura y que le comentes

JT: Respecto al presupuesto, finalmente no me has indicado cuándo podría empezar a verse valorado económicamente el esfuerzo una vez iniciado. puedo entender y aceptar que el comienzo sea duro, pero me gustaría conocer la proyección y expectativas del mismo; desconozco si en EC también la actividad laboral es gratuita. Por otro lado, necesitaría saber cuántos caracteres necesita cada artículo para comprometerme a ello y poderte asegurar con exactitud la capacidad de entrega.

En paralelo, dado que dispongo de mi propia página web y trabajo con otras revistas, no habría inconveniente colaborar sin publicidad respecto a mi novela. Únicamente podría incorporarme al proyecto a partir de septiembre.

JV: No lo puedo prever, lo siento, han de pasar unos meses, ver si ha funcionado, etc. En EC lo mismo, no quiero adquirir compromisos para el futuro que no pueda corresponder y decepcionen, prefiero decirlo ahora y que no escribas a tener que estar incómodo después, además el equipo lo estoy haciendo para ahora, para septiembre es algo tarde. Lo siento y un abrazo

Para aquellos que no lo sepan, la web RDV (Rincón del Vago) tiene aproximadamente 5.000 visitas diarias, lo que implica que no es un blog cualquiera altruista y plenamente vocacional como pueda ser este. Cuantas más visitas tiene una página más publicidad con ánimo de lucro se inserta en ella, lo que reporta ciertos beneficios que hacen que se considere empresa, independientemente de que en el ámbito jurídico esté constituida o no como una Sociedad Limitada o Anónima. Esto me recuerda a cuando me presenté para una asesoría cuyo nombre, lamentablemente, no recuerdo, para un puesto de trabajo de becaria nada más acabar la carrera de Derecho. Solicitaban un licenciado para hacer gestiones administrativas internas y externas llevando documentación a diferentes organismos oficiales durante tiempo inestimado y sin garantías de firmar contrato fijo posteriormente. Cuando les pregunté si me pagarían dieta y transporte me dijeron que no tenía ilusión por trabajar y que escogerían a otra persona para trabajar con ellos. No han cambiado tanto las cosas desde el año 2002.







martes, 1 de julio de 2014

Prólogo de Equinoccio

Prólogo

         Las campanas del Miguelete repicaron a las doce en punto. Los fieles, como manso rebaño, aligeraron el paso para oír misa. Los turistas dejaron de dar de comer a las palomas, prepararon las cámaras de fotos para ametrallar a quemarropa cuanto se interpusiera en su camino y se aglutinaron en la Puerta de los Apóstoles de la Catedral del Santo Cáliz de Valencia. Felisa sujetó fuertemente el cochecito y le buscó impaciente entre la multitud. Estaba rodeada.
       De un edificio cercano salió un anciano empuñando un largo bastón con un arpón dorado en la punta. Se dirigió con dificultad hacia la entrada, perseguido por ocho hombres de sienes plateadas ataviados con un blusón negro. El bullicio cesó drásticamente en la Plaza de la Virgen de los Desamparados cuando golpeó el báculo contra el suelo de granito y los síndicos tomaron asiento en sus sillas de madera. Felisa rezó para que el bebé no empezase a llorar convirtiéndola en el centro de atención.
      
Él se había mostrado inflexible a la hora de cerrar la cita: el jueves a medio día, una vez se constituya el Tribunal de las Aguas.  A Felisa no le gustaba sentirse a su merced, pero sabía a ciencia cierta que era un lugar seguro. Aunque el proceso no tuviese  lugar, podrían confundirse entre los muchos japoneses que estarían curioseando. Sin embargo, la incertidumbre de que algo pudiera salir mal le mantenía en una guardia insoportable. Necesitaba acabar con esa tensión lo antes posible.
       En la última conversación telefónica le había comentado que era moreno, con barba y bigote. Medía aproximadamente dos metros y llevaría un traje de chaqueta negro a rayas diplomáticas. Felisa optó por el abrigo de paño rojo y, por supuesto, el cochecito del bebé. Su bebé. Habían pasado seis semanas y ni siquiera tenía nombre. Le hubiera gustado llamarle Walter, en honor al abuelo del pequeño, pero desde la primera vez que lo cogió en brazos fue consciente de que cuanto menos contacto tuviera con él, más pequeños serían sus remordimientos. La decisión era irrevocable. Felisa no había preguntado cómo eran las personas que le estaban aguardando, ni qué futuro le iban a ofrecer. Resultaba más sencillo fantasear con la idea de que lo estaba buscando alguna madre imposibilitada para tener hijos, deseosa de brindarle una vida llena de amor y felicidad. Además, los treinta mil euros que le ofrecían a cambio eran la solución a la mayor parte de sus problemas.
       Desde que a Walter le diagnosticaron una insuficiencia renal, los gastos que acarreaba el tratamiento de la enfermedad se habían convertido en su única obsesión. Las sesiones de diálisis debían realizarse tres veces a la semana durante cuatro horas, cada una de ellas arrastrando unos gastos mensuales de novecientos dólares. Si le sumaba el coste de los medicamentos (ampollas de hierro, vitaminas y calcio), las radiografías y los exámenes de laboratorio, la cifra ascendía a mil quinientos. Pero su padre sobreviviría otros diez años.
       El primer lunes de cada mes, Felisa enviaba a Ecuador mil euros a través del servicio Ria que le ofrecía el locutorio. Se dedicaba a la limpieza para todo aquel que quisiese contratarla y, si coincidían horarios, los cuadraba a lo largo de la semana para no tener que rechazar ninguna oferta. Con este sistema se garantizaba un sueldo medio de mil doscientos euros. Con treinta mil no tendría que preocuparse de que a Walter le faltara dinero para el tratamiento. Podría empezar de cero, recuperar el tiempo perdido y, tal vez algún día, concebir otro hijo al que poder criar en un ambiente de paz y armonía.
         Una mano cuadrada se apoyó sobre su hombro y Felisa se sobresaltó. Era él, sin lugar a dudas, con una mirada tan penetrante que temió que la atravesara. No saludó. Se limitó a apartarla suavemente y empujó el cochecito abriéndose paso entre la aglomeración con la facilidad de Moisés en las aguas del mar Rojo. Felisa contuvo la respiración y fue tras él en silencio, controlando que no se distanciara demasiado. Aún le debía quince mil euros y no iba a permitir que se le escapasen.
       La masa uniforme de nubes negras se condensó en el cielo cristalino. Bordearon las galerías de la catedral gótica a paso ligero y, cuando estuvieron suficientemente lejos de la plaza, él se detuvo y alzó al pequeño para verlo en todo su esplendor. No pareció satisfecho hasta que empezó a llorar desconsoladamente. Entonces esbozó una malévola sonrisa que se transformó en mueca.
       Por primera vez, Felisa sintió una punzada en la conciencia. Reparó en que su hijo tenía el rostro lleno de mocos y, en un acto reflejo, cogió el pañuelo y le limpió con cuidado. No hacía ni tres horas que le había estado bañando, olía a colonia fresca y polvos de talco. Demasiadas preguntas rondando su cabeza, pero no lograba que sus labios se entreabrieran para pronunciarlas. Tampoco estaba segura de querer conocer las respuestas. Recordó a Walter e intentó reponerse en medio del aturdimiento. Él sacó del bolsillo de la chaqueta un sobre amarillento y se lo entregó. Sus dedos estaban agrietados y, en el anular, llevaba un llamativo sello de plata con un rubí incrustado. Felisa tuvo que esforzarse por estirar el brazo y recogerlo.
—No le volverás a ver.

       Felisa sujetó el dinero con fuerza. A pesar de que podía oírse los latidos acelerados del corazón, su cuerpo era un iceberg. Siguió con la mirada cómo él se alejaba empujando el cochecito hasta que la sombra de su silueta se perdió al doblar la esquina. Luego se desplomó.

jueves, 26 de junio de 2014

El extraño caso del escritor y el escribiente

Aprovechando mi recién estrenada libertad (y no cantando victoria demasiado alto por temor a despertar a alguien), amanezco en este renovado Invierno de las letras con sed de lectura y hambre de escritura después de tantos meses de cautiverio. Respecto a la lectura, emprendo un nuevo viaje alrededor de mis autores favoritos y muchos por descubrir que, por supuesto, trataré de compartir con vosotros en la medida en que mis nuevas responsabilidades me lo permitan. No soy mujer adicta a elevar al enigmático mundo de las redes sociales mi imagen pública ni mi vida privada, por lo que correré un tupido velo llevando a la retórica las variadas preguntas que pudiera suscitar dicha afirmación. En paralelo y, respecto a la escritura, un hambre voraz e ineluctable de expresar lo que pienso corroe mis entrañas hasta límites insospechados, hambre de vomitar sobre una nube de humo cada una de las ideas que he ido proyectando en Facebook y Twitter a lo largo de esta última etapa y que tan sólo han sido eso: estrellas fugaces, idas y venidas en un vano intento de mostrar el efímero recuerdo de mi falta de olvido a través de destellos de luz fulgurantes e instantáneos, el mensaje en una botella lanzada al vacío sin saber a ciencia cierta quién podría estarlo leyendo y esperando mi regreso.

Tengo tanto que decir... y tan poco tiempo. Así se titulaba uno de los primeros poemas que escribí cuando apenas había cumplido los trece años y ya anhelaba contar historias y que otros las leyeran. Posteriormente podría ampliarlo a un Tengo tanto que leer... y tan poco tiempo. Pero de eso no va este artículo que, aun con retraso y prolijamente desarrollado por otras manos, tenía ganas de redactar.


Para aquellos que tengan dudas, la RAE (Real Academia Española) denomina al escritor en su primera acepción como "persona que escribe" y, en su segunda, como "autor de obras escritas o impresas". Respecto al escribiente, lo denomina en su primera acepción como "persona que tiene por oficio copiar o poner en limpio escritos ajenos, o escribir lo que se le dicta." Sin embargo, desde mi punto de vista estas definiciones deberían actualizarse a la era de la comunicación digital, el siglo XXI, aquél en el que se reducen los caracteres de las palabras para que entren en tweets o mensajes de texto y en el que se perfeccionan los programas de corrección a fin de que no tengamos que cuestionarnos la integridad de nuestra calidad ortográfica. ¿Por qué digo esto? Porque amoldarse camaleónicamente a la sociedad en que nos desenvolvemos implica diferenciar, de un lado, al escritor vocacional, inconformista, lector incondicional, amateur o profesional, creativo o reflexivo, que a veces ejerce de forma remunerada y a veces altruista (esto es lo más común), pero siempre con la pasión que surte de emblema ante el ánimo de rebelión frente a la realidad impuesta; de otro al escritor accidental que se ha visto arrastrado por el mar con resaca del marketing y la ambición económica sin respeto a las palabras ni a las ideas. Y en ocasiones éste, ante su ineptitud estilística y ortográfica, su falta de tiempo, su incapacidad de redacción o de síntesis, su falta de cultura humana y divina, hace uso del escribiente (o incluso del ghostwriter).

Como tantos, estoy extremadamente preocupada por la decadente situación que ocupa la cultura en España. Me aterra que a la mayoría de mis vecinos les importe más el aireo de vidas ajenas y famosas o la literatura barata, sencilla, gráfica e imprudente que la calidad de opinión, documentación, expresión o investigación. Y me consuela que libros como El mundo (Millás), Los enamoramientos (Marías), El invierno en Lisboa (Muñoz Molina) o El mal de Montano (Vila-Matas) sean reconocidos con los honores que merece la escritura con responsabilidad literaria. Porque ser escritor, a pesar de la RAE, no es sólo una persona que escribe o que posee la autoría de obras escritas o impresas. Ser escritor implica echarse a la espalda la insensatez de querer cambiar el mundo.







Los enamoramientos, de Javier Marías

Me resulta increíble, después de tantos meses de asueto involuntario, plantear una nueva reseña en este blog que nació como símbolo y puesta de manifiesto a la decadencia de la literatura, al Invierno de las letras. Sin embargo y, aunque a una lentitud impropia de mi necesidad de las palabras, una vez más me dispongo a contaros de primera mano un libro que leí hace bastante tiempo, cuando aún en el cielo irradiaba una deliciosa monotonía de tonos azul claros: la gran merecedora de éxito Los Enamoramientos, de Javier Marías. No en vano, no soy la misma Jimena Tierra que escribió el último artículo. Frente a un antes y un después, os ruego la paciencia que requiere el inicio de una nueva carrera sin haber hecho ejercicio meses atrás.
«Es sorprendente lo mal que nuestras rutinas aceptan las variaciones»

Javier Marías

Siempre quise leer algo suyo, pero no había surgido la oportunidad ante la afortunada extensión cualitativa que nos ofrece el panorama literario actual y que nos compele a decidir, a seleccionar. No obstante, frente al éxito obtenido y la excelente trayectoria curricular de este licenciado en Filosofía y Letras, profesor y escritor, me he visto en la obligación de acercarme a Los enamoramientos con la curiosidad e inquietud que requiere abrir el envoltorio de lo que se intuye una joya.

Marías es, quizás, uno de los autores contemporáneos más prolijos y premiados de cuantos presenta el panorama español actual. Profesor en Oxford y en la UCM, en 1979 ganó el Nacional de Traducción por su versión de Tristam Shandy, el Premio Ciudad de Barcelona por Todas las almas, el Premio de la Crítica, Prix L'Oleil et la Lettre, IMPAC Dublin Literary Award por Corazón tan blanco o el Rómulo Gallegos (entre otros muchos) por Mañana en la batalla piensa en mí.

Este prolífico escritor es hijo de Julián Marías, filósofo republicano que al salir de la cárcel colaboró con José Ortega y Gasset en la creación del Instituto de Humanidades. Asimismo, siendo hijo de la escritora Dolores Franco Manera es el cuarto de cinco hermanos, entre ellos, el historiador de arte Fernando Marías Franco y del economista y crítico de cine Miguel Marías.

Marías, cuyos pasos se pueden seguir en http://www.javiermarias.es/, es miembro de la Real Academia Española. 

Los enamoramientos

La edición que he leído, adquirida en la editorial Círculo de Lectores (y de la que, por cierto, no estoy en nada satisfecha, entre otras cosas porque el comercial jugó con su situación personal para conseguir que me asociase indicando que su puesto de trabajo pendía de un hilo y de lo que, posteriormente, confirmé que era una práctica rutinaria en el manual de venta de la empresa), plasma un resumen en su contraportada indicando que la novela habla de la «impunidad y la horrible fuerza de los hechos, la inconveniencia de que los muertos pudieran volver, por mucho que se los haya llorado...».

Lo importante en esta novela y, sólo desde mi humilde punto de vista, es disfrutar de la excepcional retórica del autor, una prosa profunda inigualable y atrapadora que se enrosca al alma impidiéndole respirar hasta que no se alcanza la última palabra. Lo importante es la digresión a la que la marea arrastra una y otra vez contra el lector sobre el amor, la soledad, el delito, la amistad. No el argumento como tal, poco genuino y eternamente recurrente, cuya trama se va administrando inteligente y progresivamente a base de disyuntivas.

Los enamoramientos es mi segunda toma de contacto con un escritor de la cabeza a los pies, de aquéllos que honran la profesión y que forman parte de la historia de la literatura contemporánea haciendo del mundo de las palabras un lugar mejor frente a las tan sonadas "Ambiciones y reflexiones" o "Cincuenta sombras de Grey". La primera fue un artículo suyo sobre el que los estudiantes de bachillerato tuvimos que realizar un comentario de texto y del que, lamentablemente, apenas me acuerdo. Sí recuerdo, en cambio, a la profesora de lengua y literatura que nos invitó a leerlo. Recuerdo su pasión por Marías en particular y por las letras en general, y el especial interés que ponía en acercar a sus alumnos a la prensa escrita y, en concreto, alejándolos del diario ABC.
«Detesto esa manía actual de la prensa de no ahorrarle al lector
o al espectador las imágenes más brutales»

Marías, en esta obra (que, por supuesto, no será la última que lea), trabaja con el método de escritura de la Brújula, permitiendo a sus personajes cobrar vida propia escapándosele de entre los folios, llegando a ser dueños de sus destinos e incluso, siendo capaces de sorprender al autor al más puro estilo unamuniano. No en vano, entre los innumerables premios recibidos (y que invito a revisar en cualquier página destinada a tal información), Los enamoramientos fue elegido mejor libro 2011 por el suplemento literario Babelia.

Anécdotas

Javier Marías introduce en la página 101 al profesor de Literatura medieval española
Francisco Rico (Barcelona, 1942), académico y catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, y director de la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española, de la que se han publicado los cuatro primeros volúmenes: Cantar del Mío Cid; Milagros de Nuestra señora, de Gonzalo de Berceo; Gramática sobre la Lengua Castellana, de Antonio de Nebrija, y La vida del Buscón, de Francisco de Quevedo (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).

Cuentan sus alumnos que el erudito llegaba al aula mascando chicle, dejaba su americana en el respaldo de la silla y peroraba durante media hora una conferencia que no admitía interrupción alguna mientras caminaba de uno a otro lado de la tarima, dejando tras de sí un halo de preguntas que debía responder la becaria que le sustituía posteriormente. 

«El español se ahoga con la mordaza del lenguaje único. Sin ir más lejos, la metáfora y la hipérbole del estilo figurado, los juegos de palabras, la singularidad, la elegancia y la propiedad en el léxico, son ya incomprensibles para la mayoría. Frente a una lengua en ruinas, volver los ojos a la literatura, con los clásicos por delante, es toda una esperanza de riqueza y libertad.»

La crítica

Dice el diario El País que «Una firme cultura del texto y una fina respuesta a los matices textuales inspiran, así, la soberbia novela de Marías en aspectos esenciales, más relevantes todavía que los sugeridos por el título. Ésas son también las virtudes que la Real Academia Española se propone fomentar con la nueva "Biblioteca Clásica" que desde hace casi dos siglos estaba entre sus obligaciones estatutarias y que ahora comienza con cuatro espléndidos volúmenes.»

Opinión personal

Acabo entusiasmada con un imprescindible ensayo filosófico que no me ha dejado en absoluto indiferente a pesar de que, como escritora de novela negra, crea que el argumento podría haber proporcionado una vuelta de tuerca dando mucho juego a un thriller. No obstante, ansío inquietante emprender un nuevo camino disfrutando con las letras de este delicioso profesional.

martes, 4 de febrero de 2014

Cosmética del enemigo, de Amélie Nothomb

-¿Entonces sigue creyendo que Dios existe?
- Sí, puesto que no dejo de insultarlo
Cosmética del enemigo

Comenzamos el nuevo año con un título que personalmente me ha encantado y recomiendo con fervor de una autora belga en lengua francesa de literatura contemporánea que, hasta entonces, era una completa desconocida para mí: Amélie Nothomb.

¿Quién es Amélie Nothomb?

En la edición que he tenido la oportunidad de leer, la segunda de la editorial ANAGRAMA Panorama de Narrativas, presentan a esta escritora nacida en 1967 como una mujer que nace en Kobe (Japón) y pasa su infancia y adolescencia en Extremo Oriente, del que su padre era embajador. Ésto le permite hablar un japonés perfecto y trabajar como intérprete en la ciudad de Tokio, para posteriormente establecerse en Bruselas, lugar donde reside en la actualidad.

Desde 1992 ha publicado una novela cada año, pero la más aclamada y que obtuvo Gran Premio de la Academia Francesa (1999) y Premio Internet (otorgado por primera vez por los lectores internautas), además de haber sido llevada al cine por Alain Corneau (2003) fue el titulado Estupor y temblores que, como tantos otros, tengo pendiente leer. En paralelo encontramos otros títulos como Higiene del asesino, con el que obtuvo su éxito inicial convirtiéndose en una de las autoras más populares y con mayor proyección internacional, o Metafísica de los tubos, que obtuvo el Premio Arzobispo San Clemente.

Asimismo, en el 2002 la autora escribió la biografía y varios textos de canciones de la cantante francesa RoBERT.

Esta escritora fue elegida en una encuesta realizada por Le Figaro a treinta y cinco críticos literarios como su escritor favorito de edad inferior a cuarenta años. En 2006 se le otorgó el Premio Cultural Leteo en León por el conjunto de su obra, representativa, según el jurado, de la mejor literatura de nuestros días.

¿Por qué Cosmética del enemigo?

Lo más probable es que si hubiese investigado a la autora antes de adquirir la novela, conforme a los galardones y el éxito atribuido, hubiera comenzado por darle oportunidad y crítica a la narrativa Estupor y temblores. Sin embargo, a veces los libros llegan a nuestras manos por recomendaciones de amigos que, a su vez, se han visto atrapados por una historia concreta que necesitan compartir, y que no necesariamente tiene por qué ser la más galardonada del escritor para llegar a tocar la fibra sensible de un lector determinado.

En cualquier caso, a mi juicio la historia no desmerece en absoluto la sublime presentación de esta literata. Todo lo contrario. Tras ella opté por dejarme atrapar por Diario de golondrina, que igualmente me satisfizo, aunque no con la intensidad de la primera ya que, desafortunada y necesariamente, la sorpresa que suponía la primera toma de contacto con la autora se había perdido.

Una violación es algo halagador.
Es la prueba de que alguien puede infringir la ley por ti.
Cosmética del enemigo
.
La historia se desarrolla en el contexto histórico actual y en el espacio cerrado de un aeropuerto. El empresario Jerome Angust escucha el anuncio de que su vuelo sufre un retraso sin determinar y, en medio de su indignada espera sin recibir explicaciones, se encuentra con un inesperado y molesto interlocutor que le dará conversación a pesar de su manifiesta resistencia: Texton Texel. 

Amélie Nothomb no elige al azar el nombre del inoportuno personaje: de hecho, expone que la palabra 'texto' proviene del latín textere, que significa 'tejer'. De ello se deduce que el texto es, en primera instancia (y como el propio coprotagonista explica), un tejido de palabras.

La intensa conversación a cuyo terreno Texel tratará de derivar constantemente a Angust le enfrentará a éste a sus más ominosos fantasmas. «El genio de Amélie Nothomb nos da la llave de la última puerta de un subconsciente cargado de dramas. Y, sin embargo, no queda más remedio que reír. ¡Qué bendición, en estos tiempos que corren!», mencionan en Le Parisien.

La cosmética, ignorante, es la ciencia del orden universal,
la suprema moral que determina el mundo. 
No es culpa mía si las esteticistas han recuperado esta admirable palabra.
La novela de no más de noventa y seis páginas se desarrolla exclusivamente en un diálogo entre dos personajes (algo bastante habitual en los escritos de la literata) y la intromisión de un tercero como agente de seguridad del aeropuerto, del que la autora se servirá para el desenlace.

Como expresa la edición que he leído y con lo que estoy completamente de acuerdo, «en una prosa de una contundencia sin parangón en el panorama de las letras europeas de hoy, Nothomb muestra su extraordinaria capacidad para poner al descubierto la parte más oscura e inquietante de nuestro mundo cotidiano, incluso en la zona en la que más a salvo nos sentimos».La autora, según dicen, fascinada por la fealdad y la monstruosidad del espíritu humano, ha sido tachada de un estilo mordaz, pedante y con mucho carácter.

El texto, que me ha fascinado, ha sido llevado al teatro en numerosas ocasiones.

Anecdotario

Como anécdota os cuento que Cosmética del enemigo se convirtió en el gran acontecimiento del otoño de 2001 en Francia, donde se agotó en la primera semana una tirada de 150.000 ejemplares. 

Lo que dice la crítica

«Imposible aburrirse con esta escritora. Ya se trate de sus recuerdos, como en Estupor y temblores, o de su imaginación, como en Cosmética del enemigo, siempre da en la diana. No se trata de originalidad, sino de talento», dice de su trabajo Paris Match.

«Brutal historia que te golpea y te obliga a acabarte el libro en cuatro horas. Extraordinaria», dice Albert Espinosa.

Opinión personal

Un texto cercano, ágil, sorprendente, con un lenguaje interesante y un hilo conductor que atrapa desde la primera línea. Lo recomiendo sin lugar a dudas, a ser posible, leyéndolo del tirón para no perder un sólo rayo del paseo de luces y sombras por el que la escritora nos lleva de la mano.

Editorial y precio

La edición que he adquirido de Anagrama cuesta en tapa blanda 10,45 €.

Fuentes

Cosmética del enemigo, de Amélie Nothomb. Segunda edición, Anagrama Panorama Narrativas










lunes, 25 de noviembre de 2013

La edad secreta, de Eugenia Rico

"A veces el sol me da en los ojos y la carretera se vuelve tan brillante que deja de existir, es entonces cuando estamos más cerca de estrellarnos, y yo siento que nuestro amor es así, como un negativo que al ser expuesto a la luz desaparece"
La autora


Eugenia Rico nació en Oviedo en 1972. Estudió derecho y relaciones internacionales en Bruselas y Tolouse. Trabajó de reportera, guionista de cine y de articulista, antes de dedicarse de pleno a la literatura ganando varios premios, como el Azorín de Novela con La muerte blanca, y quedar finalista con este libro en el concurso Primavera de Novela 2004. También ha escrito Los amantes tristes, que obtuvo un éxito clamoroso de crítica y público y le valió su irrupción flamante en el panorama literario internacional.  

La novela

Sinopsis.  Una mujer es víctima de un erróneo diagnóstico de cáncer. Hastiada de su vida acomodada, con un buen trabajo y un marido al uso, decide romper con todo y, sintiendo la necesidad de aprovechar el momento con una intensidad inusitada, se hace a la carretera con un ligero equipaje. En una gasolinera conoce a un chico enigmático veinte años más joven que ella y se enamoran. Pero él oculta un mapa secreto de un poblado mítico y legendario llamado Nauchipán. Hacia allí parecen dirigirse en su aventura amorosa llena de parábolas de una estética poderosa y fascinante. Pero ¿qué es Nauchipán? ¿Dónde está?

"Quizá no está en la Península Ibérica, quizá no está en Europa, quizá esté en Irían Jaya, o en la jungla del Yucatán o escondida en el Amazonas, o en el interior de la Capadocia, o en lo más profundo de la Tierra Roja de Australia, pero está en algún sitio, y si tú has hecho que nuestro amor exista, yo puedo hacer que exista Nauchipán, nacido de mi deseo y de la nada y del dolor del último hombre de Neandertal". 

Escenario. Como se trata de una novel road, el escenario es la carretera y su aventura. No obstante, son abundantes los flash backs que la protagonista va refiriendo cual anécdotas de un pasado anclado en la memoria, más bien anodino para un presente que está viviendo con ocasionales arrebatos de pasión al límite de la resistencia humana, encarnados en su nueva relación con el joven misterioso. Ambos se ven sacudidos por las vueltas y revuelos de los lugares comunes de la pasión, del placer y la sexualidad, como pinceladas sobre un destino común que se va entretejiendo a ritmo de parábolas sobre la vida, la rutina y su sentido. Se trata de un juego de estética muy poderoso, pero que no  deja atrás la reflexión sobre sí misma y su presente.

Narrador y lenguaje. La autora hace gala de una narradora en primera persona, una mujer atractiva, de mediana edad. Partiendo de la historia de una ruptura sentimental y un falso diagnóstico de cáncer, tras hacerse a la carretera para romper con toda su vida anterior, reflexiona a través de giros estéticos y poéticos muy densos sobre el sentido de la vida y la propia felicidad. Insisto en que lo hace a través de parábolas basadas en emociones, de las relaciones de amor, el destino, la muerte, la amistad, la soledad y el hecho de que la diferencia en un mundo donde los esquemas del juicio determinan los condicionantes de la vida vivida en libertad, marcan las pautas de la tragedia inherente a todas las épocas de la historia. Por ello la narradora reflexiona sobre los Neandertales y su perdido Paraíso simbolizado en Nauchipán, como encarnación de una raza extinguida por el Homo Sapiens hace milenios -símbolo aquí de la evanescencia del verdadero nexo de unión entre los hombres-. Emplea un lenguaje que, en ocasiones, evoca la mejor prosa poética de todos los tiempos.

Estructura. La novela no presenta una estructura al uso. Está cargada de parábolas, metáforas y giros de pensamiento reflexivo al hilo de una acción cuasi anecdótica centrada en el sentido de la existencia humana, el amor y la felicidad, en una trama circular que acaba donde ha empezado. El manuscrito es un esquema circular dividido en tres partes. Una previa, y en sucesivos flash backs sobre su pasado; una media, que narra la historia de amor y el viaje hacia el destino de Nauchipán; y un desenlace donde después de la aventura amorosa, la protagonista vuelve a su casa, pero sin llegar del todo, pues se detiene en una gasolinera de nuevo. De este modo, cierra el círculo de la narración tal como lo empezó, en una nueva expectativa inesperada de aventura dentro del regreso a lo mismo.


Anecdotario. La edad secreta, aunque finalista del Premio Primavera 2004, tuvo una crítica demoledora en el suplemento cultural Babelia de El País. 

Editorial y precio.  Se puede encontrar esta novela en cualquier librería. La editorial es Espasa Narrativa.

 Opinión personal.   Para las lectores acostumbrados a leer clásicos y demás novelas de cierta calidad, La edad secreta,  de Eugenia Rico, representa un reencuentro con la literatura de enjundia y talento de todos los tiempos. A pesar de que no posee una estructura al uso, y la acción es atípica y frenada, por así decir, racheada por momentos de abstracción y ensueño narrativo que la dotan de una estética romántica amorosa de alta calidad, en que los personajes, como se ha dicho ya, no están bien dibujados, por lo menos el del chico misterioso, el objetivo de este tipo relatos, según mi modesta opinión, no es tanto el de describir una historia con su planteamiento, nudo y desenlace típicos, cuanto el de narrar lo indescriptible: Esto es: el arrebato del amor con palabras cargadas de significaciones poéticas, donde, como se sabe, lo anecdotario pasa a segundo término, siendo por contra reflejadas en un fresco repleto de pensamientos y reflexiones, alusiones y reminiscencias, vivencias e impresiones  matizadas con el cariz de un pincel, el de la escritura de Eugenia Rico, con demostrado talento.

Fuentes.  
http://es.wikipedia.org/wiki/Eugenia_Rico http://www.lecturalia.com/libro/2499/la-edad-secreta http://escritoras.com/escritoras/Eugenia-Rico 


jueves, 15 de agosto de 2013

El viejo y el mar, de Ernest Hemingway



«Si hay ciclón, siempre puede uno ver las señales varios días antes en el mar. En tierra no las ven porque no saben reconocerlas -pensó-. En tierra debe notarse también por la forma de las nubes. pero ahora no hay ciclón a la vista.»

EL AUTOR

El 2 de julio de 1921 se suicidó con una escopeta uno de los grandes de la literatura norteamericana contemporánea, mas parece que a lo largo de este agridulce verano de 2013 cargado de corrupción, personas y personajes, catástrofes y dramas caóticos, ha resultado prescindible su recuerdo para la prensa española.


Es por ello que me ha parecido oportuno hacer una ligera mención del Premio Pulitzer (1953) y Premio Nobel (1954) de estilo sobrio y minimalista considerado como un clásico estadounidense, autor de siete novelas, seis recopilaciones de cuentos y dos ensayos (sin tener en cuenta sus obras póstumas).

Conductor de ambulancias, corresponsal de guerra y frecuentador de los círculos literarios de la "generación perdida", Ernest Hemingway se basó en sus experiencias vitales para escribir obras maestras como Tener o no tenerLas nieves del Kilimanjaro.



LA NOVELA


Sinopsis. La novela que le brindó el Pulitzer se centra en un viejo pescador que quiere demostrarse a sí mismo y a cuantos le rodean que todavía es capaz de echarse al mar y capturar un pez grande, aunque ello le suponga no sólo una pugna titánica con los elementos oceánicos, sino con tu propia conciencia que incluye su ansia por la supervivencia.


«Al enemigo que se mata en una lucha que nos afirma, que nos hace crecer a nosotros mismos, no se le odia, sino que se le ama como algo íntimamente ligado al matador en un ritual sangriento en que se apropia de una vida ajena para aumentar la suya.»


Escenario. Prácticamente toda la novela, a excepción de la presentación y el desenlace, se desarrolla en el mar. Algunos críticos sostienen que, aunque nunca se alude en el libro específicamente a su nacionalidad, Hemingway deja suficientes pistas para deducir que el protagonista es un canario emigrado a Cuba en su juventud (por ejemplo, al hablar de sus recuerdos de la costa africana) y, debido a ello, argumentan que la lucha contra el pez es también un método para establecerse en la sociedad cubana. Como español, extranjero en Cuba y de ojos azules, su hazaña como pescador sirve como una forma de integrarse en la nueva comunidad.


Narrador y lenguaje. El autor emplea un narrador testigo que sigue al protagonista en su cruzada describiendo situaciones y plasmando sus pensamientos. Es un lenguaje accesible a todo tipo de público, cercano y sencillo, con un contenido muy profundo.


Estructura: Podemos diferenciar una primera parte desde que sale del pueblo hasta la captura del pez, una segunda que incluye el regreso a casa y una tercera parte desde el ataque de los tiburones.


LA PELÍCULA


En 1958 se estrena la película con el mismo nombre que la novela y dirigida por John Sturges, Henry King y Fred Zinnemann, recibiendo óscar al mejor actor Spencer Tracy, a la mejor fotografía de James Wong Howe y a la mejor BSO, Dimitri Tiomkin.


ANECDOTARIO

Ernest Hemingway, autor cuya autobiografía se vio reflejada en una película titulada Hemingway y Gellhorn este 2012, sentía desagrado por su nombre como consecuencia de la obra La importancia de llamarse Ernesto (Oscal Wilde). Sin embargo, consiguió inmortalizarlo con novelas como Adiós a las armas o Fiesta.


EDITORIAL Y PRECIO


Lo podéis encontrar con precios y editoriales muy variados. Personalmente lo adquirí de segunda mano, pero la novela en editorial escolar contemporánea está a 8,51 € y, si lo queréis con encuadernación de biblioteca, por 1.576 €.



FUENTES

www.amazon.es
El viejo y el mar, 50ª edición de editorial Planeta.

http://es.wikipedia.org/wiki/El_viejo_y_el_mar