jueves, 26 de junio de 2014

El extraño caso del escritor y el escribiente

Aprovechando mi recién estrenada libertad (y no cantando victoria demasiado alto por temor a despertar a alguien), amanezco en este renovado Invierno de las letras con sed de lectura y hambre de escritura después de tantos meses de cautiverio. Respecto a la lectura, emprendo un nuevo viaje alrededor de mis autores favoritos y muchos por descubrir que, por supuesto, trataré de compartir con vosotros en la medida en que mis nuevas responsabilidades me lo permitan. No soy mujer adicta a elevar al enigmático mundo de las redes sociales mi imagen pública ni mi vida privada, por lo que correré un tupido velo llevando a la retórica las variadas preguntas que pudiera suscitar dicha afirmación. En paralelo y, respecto a la escritura, un hambre voraz e ineluctable de expresar lo que pienso corroe mis entrañas hasta límites insospechados, hambre de vomitar sobre una nube de humo cada una de las ideas que he ido proyectando en Facebook y Twitter a lo largo de esta última etapa y que tan sólo han sido eso: estrellas fugaces, idas y venidas en un vano intento de mostrar el efímero recuerdo de mi falta de olvido a través de destellos de luz fulgurantes e instantáneos, el mensaje en una botella lanzada al vacío sin saber a ciencia cierta quién podría estarlo leyendo y esperando mi regreso.

Tengo tanto que decir... y tan poco tiempo. Así se titulaba uno de los primeros poemas que escribí cuando apenas había cumplido los trece años y ya anhelaba contar historias y que otros las leyeran. Posteriormente podría ampliarlo a un Tengo tanto que leer... y tan poco tiempo. Pero de eso no va este artículo que, aun con retraso y prolijamente desarrollado por otras manos, tenía ganas de redactar.


Para aquellos que tengan dudas, la RAE (Real Academia Española) denomina al escritor en su primera acepción como "persona que escribe" y, en su segunda, como "autor de obras escritas o impresas". Respecto al escribiente, lo denomina en su primera acepción como "persona que tiene por oficio copiar o poner en limpio escritos ajenos, o escribir lo que se le dicta." Sin embargo, desde mi punto de vista estas definiciones deberían actualizarse a la era de la comunicación digital, el siglo XXI, aquél en el que se reducen los caracteres de las palabras para que entren en tweets o mensajes de texto y en el que se perfeccionan los programas de corrección a fin de que no tengamos que cuestionarnos la integridad de nuestra calidad ortográfica. ¿Por qué digo esto? Porque amoldarse camaleónicamente a la sociedad en que nos desenvolvemos implica diferenciar, de un lado, al escritor vocacional, inconformista, lector incondicional, amateur o profesional, creativo o reflexivo, que a veces ejerce de forma remunerada y a veces altruista (esto es lo más común), pero siempre con la pasión que surte de emblema ante el ánimo de rebelión frente a la realidad impuesta; de otro al escritor accidental que se ha visto arrastrado por el mar con resaca del marketing y la ambición económica sin respeto a las palabras ni a las ideas. Y en ocasiones éste, ante su ineptitud estilística y ortográfica, su falta de tiempo, su incapacidad de redacción o de síntesis, su falta de cultura humana y divina, hace uso del escribiente (o incluso del ghostwriter).

Como tantos, estoy extremadamente preocupada por la decadente situación que ocupa la cultura en España. Me aterra que a la mayoría de mis vecinos les importe más el aireo de vidas ajenas y famosas o la literatura barata, sencilla, gráfica e imprudente que la calidad de opinión, documentación, expresión o investigación. Y me consuela que libros como El mundo (Millás), Los enamoramientos (Marías), El invierno en Lisboa (Muñoz Molina) o El mal de Montano (Vila-Matas) sean reconocidos con los honores que merece la escritura con responsabilidad literaria. Porque ser escritor, a pesar de la RAE, no es sólo una persona que escribe o que posee la autoría de obras escritas o impresas. Ser escritor implica echarse a la espalda la insensatez de querer cambiar el mundo.







Los enamoramientos, de Javier Marías

Me resulta increíble, después de tantos meses de asueto involuntario, plantear una nueva reseña en este blog que nació como símbolo y puesta de manifiesto a la decadencia de la literatura, al Invierno de las letras. Sin embargo y, aunque a una lentitud impropia de mi necesidad de las palabras, una vez más me dispongo a contaros de primera mano un libro que leí hace bastante tiempo, cuando aún en el cielo irradiaba una deliciosa monotonía de tonos azul claros: la gran merecedora de éxito Los Enamoramientos, de Javier Marías. No en vano, no soy la misma Jimena Tierra que escribió el último artículo. Frente a un antes y un después, os ruego la paciencia que requiere el inicio de una nueva carrera sin haber hecho ejercicio meses atrás.
«Es sorprendente lo mal que nuestras rutinas aceptan las variaciones»

Javier Marías

Siempre quise leer algo suyo, pero no había surgido la oportunidad ante la afortunada extensión cualitativa que nos ofrece el panorama literario actual y que nos compele a decidir, a seleccionar. No obstante, frente al éxito obtenido y la excelente trayectoria curricular de este licenciado en Filosofía y Letras, profesor y escritor, me he visto en la obligación de acercarme a Los enamoramientos con la curiosidad e inquietud que requiere abrir el envoltorio de lo que se intuye una joya.

Marías es, quizás, uno de los autores contemporáneos más prolijos y premiados de cuantos presenta el panorama español actual. Profesor en Oxford y en la UCM, en 1979 ganó el Nacional de Traducción por su versión de Tristam Shandy, el Premio Ciudad de Barcelona por Todas las almas, el Premio de la Crítica, Prix L'Oleil et la Lettre, IMPAC Dublin Literary Award por Corazón tan blanco o el Rómulo Gallegos (entre otros muchos) por Mañana en la batalla piensa en mí.

Este prolífico escritor es hijo de Julián Marías, filósofo republicano que al salir de la cárcel colaboró con José Ortega y Gasset en la creación del Instituto de Humanidades. Asimismo, siendo hijo de la escritora Dolores Franco Manera es el cuarto de cinco hermanos, entre ellos, el historiador de arte Fernando Marías Franco y del economista y crítico de cine Miguel Marías.

Marías, cuyos pasos se pueden seguir en http://www.javiermarias.es/, es miembro de la Real Academia Española. 

Los enamoramientos

La edición que he leído, adquirida en la editorial Círculo de Lectores (y de la que, por cierto, no estoy en nada satisfecha, entre otras cosas porque el comercial jugó con su situación personal para conseguir que me asociase indicando que su puesto de trabajo pendía de un hilo y de lo que, posteriormente, confirmé que era una práctica rutinaria en el manual de venta de la empresa), plasma un resumen en su contraportada indicando que la novela habla de la «impunidad y la horrible fuerza de los hechos, la inconveniencia de que los muertos pudieran volver, por mucho que se los haya llorado...».

Lo importante en esta novela y, sólo desde mi humilde punto de vista, es disfrutar de la excepcional retórica del autor, una prosa profunda inigualable y atrapadora que se enrosca al alma impidiéndole respirar hasta que no se alcanza la última palabra. Lo importante es la digresión a la que la marea arrastra una y otra vez contra el lector sobre el amor, la soledad, el delito, la amistad. No el argumento como tal, poco genuino y eternamente recurrente, cuya trama se va administrando inteligente y progresivamente a base de disyuntivas.

Los enamoramientos es mi segunda toma de contacto con un escritor de la cabeza a los pies, de aquéllos que honran la profesión y que forman parte de la historia de la literatura contemporánea haciendo del mundo de las palabras un lugar mejor frente a las tan sonadas "Ambiciones y reflexiones" o "Cincuenta sombras de Grey". La primera fue un artículo suyo sobre el que los estudiantes de bachillerato tuvimos que realizar un comentario de texto y del que, lamentablemente, apenas me acuerdo. Sí recuerdo, en cambio, a la profesora de lengua y literatura que nos invitó a leerlo. Recuerdo su pasión por Marías en particular y por las letras en general, y el especial interés que ponía en acercar a sus alumnos a la prensa escrita y, en concreto, alejándolos del diario ABC.
«Detesto esa manía actual de la prensa de no ahorrarle al lector
o al espectador las imágenes más brutales»

Marías, en esta obra (que, por supuesto, no será la última que lea), trabaja con el método de escritura de la Brújula, permitiendo a sus personajes cobrar vida propia escapándosele de entre los folios, llegando a ser dueños de sus destinos e incluso, siendo capaces de sorprender al autor al más puro estilo unamuniano. No en vano, entre los innumerables premios recibidos (y que invito a revisar en cualquier página destinada a tal información), Los enamoramientos fue elegido mejor libro 2011 por el suplemento literario Babelia.

Anécdotas

Javier Marías introduce en la página 101 al profesor de Literatura medieval española
Francisco Rico (Barcelona, 1942), académico y catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, y director de la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española, de la que se han publicado los cuatro primeros volúmenes: Cantar del Mío Cid; Milagros de Nuestra señora, de Gonzalo de Berceo; Gramática sobre la Lengua Castellana, de Antonio de Nebrija, y La vida del Buscón, de Francisco de Quevedo (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores).

Cuentan sus alumnos que el erudito llegaba al aula mascando chicle, dejaba su americana en el respaldo de la silla y peroraba durante media hora una conferencia que no admitía interrupción alguna mientras caminaba de uno a otro lado de la tarima, dejando tras de sí un halo de preguntas que debía responder la becaria que le sustituía posteriormente. 

«El español se ahoga con la mordaza del lenguaje único. Sin ir más lejos, la metáfora y la hipérbole del estilo figurado, los juegos de palabras, la singularidad, la elegancia y la propiedad en el léxico, son ya incomprensibles para la mayoría. Frente a una lengua en ruinas, volver los ojos a la literatura, con los clásicos por delante, es toda una esperanza de riqueza y libertad.»

La crítica

Dice el diario El País que «Una firme cultura del texto y una fina respuesta a los matices textuales inspiran, así, la soberbia novela de Marías en aspectos esenciales, más relevantes todavía que los sugeridos por el título. Ésas son también las virtudes que la Real Academia Española se propone fomentar con la nueva "Biblioteca Clásica" que desde hace casi dos siglos estaba entre sus obligaciones estatutarias y que ahora comienza con cuatro espléndidos volúmenes.»

Opinión personal

Acabo entusiasmada con un imprescindible ensayo filosófico que no me ha dejado en absoluto indiferente a pesar de que, como escritora de novela negra, crea que el argumento podría haber proporcionado una vuelta de tuerca dando mucho juego a un thriller. No obstante, ansío inquietante emprender un nuevo camino disfrutando con las letras de este delicioso profesional.

martes, 4 de febrero de 2014

Cosmética del enemigo, de Amélie Nothomb

-¿Entonces sigue creyendo que Dios existe?
- Sí, puesto que no dejo de insultarlo
Cosmética del enemigo

Comenzamos el nuevo año con un título que personalmente me ha encantado y recomiendo con fervor de una autora belga en lengua francesa de literatura contemporánea que, hasta entonces, era una completa desconocida para mí: Amélie Nothomb.

¿Quién es Amélie Nothomb?

En la edición que he tenido la oportunidad de leer, la segunda de la editorial ANAGRAMA Panorama de Narrativas, presentan a esta escritora nacida en 1967 como una mujer que nace en Kobe (Japón) y pasa su infancia y adolescencia en Extremo Oriente, del que su padre era embajador. Ésto le permite hablar un japonés perfecto y trabajar como intérprete en la ciudad de Tokio, para posteriormente establecerse en Bruselas, lugar donde reside en la actualidad.

Desde 1992 ha publicado una novela cada año, pero la más aclamada y que obtuvo Gran Premio de la Academia Francesa (1999) y Premio Internet (otorgado por primera vez por los lectores internautas), además de haber sido llevada al cine por Alain Corneau (2003) fue el titulado Estupor y temblores que, como tantos otros, tengo pendiente leer. En paralelo encontramos otros títulos como Higiene del asesino, con el que obtuvo su éxito inicial convirtiéndose en una de las autoras más populares y con mayor proyección internacional, o Metafísica de los tubos, que obtuvo el Premio Arzobispo San Clemente.

Asimismo, en el 2002 la autora escribió la biografía y varios textos de canciones de la cantante francesa RoBERT.

Esta escritora fue elegida en una encuesta realizada por Le Figaro a treinta y cinco críticos literarios como su escritor favorito de edad inferior a cuarenta años. En 2006 se le otorgó el Premio Cultural Leteo en León por el conjunto de su obra, representativa, según el jurado, de la mejor literatura de nuestros días.

¿Por qué Cosmética del enemigo?

Lo más probable es que si hubiese investigado a la autora antes de adquirir la novela, conforme a los galardones y el éxito atribuido, hubiera comenzado por darle oportunidad y crítica a la narrativa Estupor y temblores. Sin embargo, a veces los libros llegan a nuestras manos por recomendaciones de amigos que, a su vez, se han visto atrapados por una historia concreta que necesitan compartir, y que no necesariamente tiene por qué ser la más galardonada del escritor para llegar a tocar la fibra sensible de un lector determinado.

En cualquier caso, a mi juicio la historia no desmerece en absoluto la sublime presentación de esta literata. Todo lo contrario. Tras ella opté por dejarme atrapar por Diario de golondrina, que igualmente me satisfizo, aunque no con la intensidad de la primera ya que, desafortunada y necesariamente, la sorpresa que suponía la primera toma de contacto con la autora se había perdido.

Una violación es algo halagador.
Es la prueba de que alguien puede infringir la ley por ti.
Cosmética del enemigo
.
La historia se desarrolla en el contexto histórico actual y en el espacio cerrado de un aeropuerto. El empresario Jerome Angust escucha el anuncio de que su vuelo sufre un retraso sin determinar y, en medio de su indignada espera sin recibir explicaciones, se encuentra con un inesperado y molesto interlocutor que le dará conversación a pesar de su manifiesta resistencia: Texton Texel. 

Amélie Nothomb no elige al azar el nombre del inoportuno personaje: de hecho, expone que la palabra 'texto' proviene del latín textere, que significa 'tejer'. De ello se deduce que el texto es, en primera instancia (y como el propio coprotagonista explica), un tejido de palabras.

La intensa conversación a cuyo terreno Texel tratará de derivar constantemente a Angust le enfrentará a éste a sus más ominosos fantasmas. «El genio de Amélie Nothomb nos da la llave de la última puerta de un subconsciente cargado de dramas. Y, sin embargo, no queda más remedio que reír. ¡Qué bendición, en estos tiempos que corren!», mencionan en Le Parisien.

La cosmética, ignorante, es la ciencia del orden universal,
la suprema moral que determina el mundo. 
No es culpa mía si las esteticistas han recuperado esta admirable palabra.
La novela de no más de noventa y seis páginas se desarrolla exclusivamente en un diálogo entre dos personajes (algo bastante habitual en los escritos de la literata) y la intromisión de un tercero como agente de seguridad del aeropuerto, del que la autora se servirá para el desenlace.

Como expresa la edición que he leído y con lo que estoy completamente de acuerdo, «en una prosa de una contundencia sin parangón en el panorama de las letras europeas de hoy, Nothomb muestra su extraordinaria capacidad para poner al descubierto la parte más oscura e inquietante de nuestro mundo cotidiano, incluso en la zona en la que más a salvo nos sentimos».La autora, según dicen, fascinada por la fealdad y la monstruosidad del espíritu humano, ha sido tachada de un estilo mordaz, pedante y con mucho carácter.

El texto, que me ha fascinado, ha sido llevado al teatro en numerosas ocasiones.

Anecdotario

Como anécdota os cuento que Cosmética del enemigo se convirtió en el gran acontecimiento del otoño de 2001 en Francia, donde se agotó en la primera semana una tirada de 150.000 ejemplares. 

Lo que dice la crítica

«Imposible aburrirse con esta escritora. Ya se trate de sus recuerdos, como en Estupor y temblores, o de su imaginación, como en Cosmética del enemigo, siempre da en la diana. No se trata de originalidad, sino de talento», dice de su trabajo Paris Match.

«Brutal historia que te golpea y te obliga a acabarte el libro en cuatro horas. Extraordinaria», dice Albert Espinosa.

Opinión personal

Un texto cercano, ágil, sorprendente, con un lenguaje interesante y un hilo conductor que atrapa desde la primera línea. Lo recomiendo sin lugar a dudas, a ser posible, leyéndolo del tirón para no perder un sólo rayo del paseo de luces y sombras por el que la escritora nos lleva de la mano.

Editorial y precio

La edición que he adquirido de Anagrama cuesta en tapa blanda 10,45 €.

Fuentes

Cosmética del enemigo, de Amélie Nothomb. Segunda edición, Anagrama Panorama Narrativas










lunes, 25 de noviembre de 2013

La edad secreta, de Eugenia Rico

"A veces el sol me da en los ojos y la carretera se vuelve tan brillante que deja de existir, es entonces cuando estamos más cerca de estrellarnos, y yo siento que nuestro amor es así, como un negativo que al ser expuesto a la luz desaparece"
La autora


Eugenia Rico nació en Oviedo en 1972. Estudió derecho y relaciones internacionales en Bruselas y Tolouse. Trabajó de reportera, guionista de cine y de articulista, antes de dedicarse de pleno a la literatura ganando varios premios, como el Azorín de Novela con La muerte blanca, y quedar finalista con este libro en el concurso Primavera de Novela 2004. También ha escrito Los amantes tristes, que obtuvo un éxito clamoroso de crítica y público y le valió su irrupción flamante en el panorama literario internacional.  

La novela

Sinopsis.  Una mujer es víctima de un erróneo diagnóstico de cáncer. Hastiada de su vida acomodada, con un buen trabajo y un marido al uso, decide romper con todo y, sintiendo la necesidad de aprovechar el momento con una intensidad inusitada, se hace a la carretera con un ligero equipaje. En una gasolinera conoce a un chico enigmático veinte años más joven que ella y se enamoran. Pero él oculta un mapa secreto de un poblado mítico y legendario llamado Nauchipán. Hacia allí parecen dirigirse en su aventura amorosa llena de parábolas de una estética poderosa y fascinante. Pero ¿qué es Nauchipán? ¿Dónde está?

"Quizá no está en la Península Ibérica, quizá no está en Europa, quizá esté en Irían Jaya, o en la jungla del Yucatán o escondida en el Amazonas, o en el interior de la Capadocia, o en lo más profundo de la Tierra Roja de Australia, pero está en algún sitio, y si tú has hecho que nuestro amor exista, yo puedo hacer que exista Nauchipán, nacido de mi deseo y de la nada y del dolor del último hombre de Neandertal". 

Escenario. Como se trata de una novel road, el escenario es la carretera y su aventura. No obstante, son abundantes los flash backs que la protagonista va refiriendo cual anécdotas de un pasado anclado en la memoria, más bien anodino para un presente que está viviendo con ocasionales arrebatos de pasión al límite de la resistencia humana, encarnados en su nueva relación con el joven misterioso. Ambos se ven sacudidos por las vueltas y revuelos de los lugares comunes de la pasión, del placer y la sexualidad, como pinceladas sobre un destino común que se va entretejiendo a ritmo de parábolas sobre la vida, la rutina y su sentido. Se trata de un juego de estética muy poderoso, pero que no  deja atrás la reflexión sobre sí misma y su presente.

Narrador y lenguaje. La autora hace gala de una narradora en primera persona, una mujer atractiva, de mediana edad. Partiendo de la historia de una ruptura sentimental y un falso diagnóstico de cáncer, tras hacerse a la carretera para romper con toda su vida anterior, reflexiona a través de giros estéticos y poéticos muy densos sobre el sentido de la vida y la propia felicidad. Insisto en que lo hace a través de parábolas basadas en emociones, de las relaciones de amor, el destino, la muerte, la amistad, la soledad y el hecho de que la diferencia en un mundo donde los esquemas del juicio determinan los condicionantes de la vida vivida en libertad, marcan las pautas de la tragedia inherente a todas las épocas de la historia. Por ello la narradora reflexiona sobre los Neandertales y su perdido Paraíso simbolizado en Nauchipán, como encarnación de una raza extinguida por el Homo Sapiens hace milenios -símbolo aquí de la evanescencia del verdadero nexo de unión entre los hombres-. Emplea un lenguaje que, en ocasiones, evoca la mejor prosa poética de todos los tiempos.

Estructura. La novela no presenta una estructura al uso. Está cargada de parábolas, metáforas y giros de pensamiento reflexivo al hilo de una acción cuasi anecdótica centrada en el sentido de la existencia humana, el amor y la felicidad, en una trama circular que acaba donde ha empezado. El manuscrito es un esquema circular dividido en tres partes. Una previa, y en sucesivos flash backs sobre su pasado; una media, que narra la historia de amor y el viaje hacia el destino de Nauchipán; y un desenlace donde después de la aventura amorosa, la protagonista vuelve a su casa, pero sin llegar del todo, pues se detiene en una gasolinera de nuevo. De este modo, cierra el círculo de la narración tal como lo empezó, en una nueva expectativa inesperada de aventura dentro del regreso a lo mismo.


Anecdotario. La edad secreta, aunque finalista del Premio Primavera 2004, tuvo una crítica demoledora en el suplemento cultural Babelia de El País. 

Editorial y precio.  Se puede encontrar esta novela en cualquier librería. La editorial es Espasa Narrativa.

 Opinión personal.   Para las lectores acostumbrados a leer clásicos y demás novelas de cierta calidad, La edad secreta,  de Eugenia Rico, representa un reencuentro con la literatura de enjundia y talento de todos los tiempos. A pesar de que no posee una estructura al uso, y la acción es atípica y frenada, por así decir, racheada por momentos de abstracción y ensueño narrativo que la dotan de una estética romántica amorosa de alta calidad, en que los personajes, como se ha dicho ya, no están bien dibujados, por lo menos el del chico misterioso, el objetivo de este tipo relatos, según mi modesta opinión, no es tanto el de describir una historia con su planteamiento, nudo y desenlace típicos, cuanto el de narrar lo indescriptible: Esto es: el arrebato del amor con palabras cargadas de significaciones poéticas, donde, como se sabe, lo anecdotario pasa a segundo término, siendo por contra reflejadas en un fresco repleto de pensamientos y reflexiones, alusiones y reminiscencias, vivencias e impresiones  matizadas con el cariz de un pincel, el de la escritura de Eugenia Rico, con demostrado talento.

Fuentes.  
http://es.wikipedia.org/wiki/Eugenia_Rico http://www.lecturalia.com/libro/2499/la-edad-secreta http://escritoras.com/escritoras/Eugenia-Rico 


jueves, 15 de agosto de 2013

El viejo y el mar, de Ernest Hemingway



«Si hay ciclón, siempre puede uno ver las señales varios días antes en el mar. En tierra no las ven porque no saben reconocerlas -pensó-. En tierra debe notarse también por la forma de las nubes. pero ahora no hay ciclón a la vista.»

EL AUTOR

El 2 de julio de 1921 se suicidó con una escopeta uno de los grandes de la literatura norteamericana contemporánea, mas parece que a lo largo de este agridulce verano de 2013 cargado de corrupción, personas y personajes, catástrofes y dramas caóticos, ha resultado prescindible su recuerdo para la prensa española.


Es por ello que me ha parecido oportuno hacer una ligera mención del Premio Pulitzer (1953) y Premio Nobel (1954) de estilo sobrio y minimalista considerado como un clásico estadounidense, autor de siete novelas, seis recopilaciones de cuentos y dos ensayos (sin tener en cuenta sus obras póstumas).

Conductor de ambulancias, corresponsal de guerra y frecuentador de los círculos literarios de la "generación perdida", Ernest Hemingway se basó en sus experiencias vitales para escribir obras maestras como Tener o no tenerLas nieves del Kilimanjaro.



LA NOVELA


Sinopsis. La novela que le brindó el Pulitzer se centra en un viejo pescador que quiere demostrarse a sí mismo y a cuantos le rodean que todavía es capaz de echarse al mar y capturar un pez grande, aunque ello le suponga no sólo una pugna titánica con los elementos oceánicos, sino con tu propia conciencia que incluye su ansia por la supervivencia.


«Al enemigo que se mata en una lucha que nos afirma, que nos hace crecer a nosotros mismos, no se le odia, sino que se le ama como algo íntimamente ligado al matador en un ritual sangriento en que se apropia de una vida ajena para aumentar la suya.»


Escenario. Prácticamente toda la novela, a excepción de la presentación y el desenlace, se desarrolla en el mar. Algunos críticos sostienen que, aunque nunca se alude en el libro específicamente a su nacionalidad, Hemingway deja suficientes pistas para deducir que el protagonista es un canario emigrado a Cuba en su juventud (por ejemplo, al hablar de sus recuerdos de la costa africana) y, debido a ello, argumentan que la lucha contra el pez es también un método para establecerse en la sociedad cubana. Como español, extranjero en Cuba y de ojos azules, su hazaña como pescador sirve como una forma de integrarse en la nueva comunidad.


Narrador y lenguaje. El autor emplea un narrador testigo que sigue al protagonista en su cruzada describiendo situaciones y plasmando sus pensamientos. Es un lenguaje accesible a todo tipo de público, cercano y sencillo, con un contenido muy profundo.


Estructura: Podemos diferenciar una primera parte desde que sale del pueblo hasta la captura del pez, una segunda que incluye el regreso a casa y una tercera parte desde el ataque de los tiburones.


LA PELÍCULA


En 1958 se estrena la película con el mismo nombre que la novela y dirigida por John Sturges, Henry King y Fred Zinnemann, recibiendo óscar al mejor actor Spencer Tracy, a la mejor fotografía de James Wong Howe y a la mejor BSO, Dimitri Tiomkin.


ANECDOTARIO

Ernest Hemingway, autor cuya autobiografía se vio reflejada en una película titulada Hemingway y Gellhorn este 2012, sentía desagrado por su nombre como consecuencia de la obra La importancia de llamarse Ernesto (Oscal Wilde). Sin embargo, consiguió inmortalizarlo con novelas como Adiós a las armas o Fiesta.


EDITORIAL Y PRECIO


Lo podéis encontrar con precios y editoriales muy variados. Personalmente lo adquirí de segunda mano, pero la novela en editorial escolar contemporánea está a 8,51 € y, si lo queréis con encuadernación de biblioteca, por 1.576 €.



FUENTES

www.amazon.es
El viejo y el mar, 50ª edición de editorial Planeta.

http://es.wikipedia.org/wiki/El_viejo_y_el_mar

miércoles, 12 de junio de 2013

¿Te gusta escribir? Te propongo un reto...

Me gustaría aprovechar este espacio dedicado al decaimiento de las letras, además de para introducir al amante de la literatura a la lectura, para fomentar la participación de la escritura creativa. En esta ocasión, el ejercicio creativo consiste en enviar 15 SMS a alguien que no responde creando una trama. Os presento la historia de Iván Heredia, autor del blog La calle de la memoria. Si te apetece participar en el reto, es tu oportunidad.


1. No creo que sea capaz de hacerlo. ¿Realmente piensas que estoy preparado para esto?


2. Lo sé. Sé que tengo que asumir responsabilidades, que quieres que me comprometa más con lo nuestro, y que quizás este sea el primer paso. Además perdí.

3. Tengo todo preparado. Ayer, precisamente pasó el afilador con su moto y ¡afilé los cuchillos! Fue barato.

4. Voy a bajar al sótano. Lo cogeré y comenzaré. Me da un poco de apuro, la verdad. Le he cogido cariño estos días.

5. No te preocupes. Lo haré. Una apuesta es una apuesta. Perdí, y dije que lo haría. Lo sé cariño.

6. Ya lo tengo frente a mi. Me mira con unos ojitos. Pobre, sabe lo que le espera. ¡Voy a proceder! Deséame suerte ;)

7. La piel está algo dura. ¡Nunca pensé que fuera así! Es una sensación de poder, indescriptible.
8. Creo que ya está muerto. He puesto esto perdido de sangre, voy a limpiar un poco. ¿Dónde dejaste la fregona?

9. ¡Segunda fase! Troceado. Procedo a ello. ¿Algún consejo?

10. Gracias cariño. No sé que haría sin ti. ¿Sobre qué hora llegarás? Espero haber acabado para entonces.

11. ¡Esto es asqueroso! Matarlo ha sido fácil, pero esto de trocear... voy a tener problemas. ¡Que asco!

12. He vomitado. No he podido evitarlo. No sé cómo has podido hacer esto durante tanto tiempo. No me rindo, ¡sigo en ello!

13. ¡Troceado! Y en trocitos pequeños. Cogeré algo para la cena y el resto, a congelar.

14. ¿Te gusta muy o poco hecho? ¿Hago una ensalada para acompañar?

15. Abriré el tinto que trajo tu padre. Seguro que casa muy bien con este tipo de carne. Todo está listo. ¿Te queda mucho?

Iván Heredia.

jueves, 6 de junio de 2013

Los premios Liebster Award



Comencé este blog literario a principios del 2013 con la intención de proporcionar a los lectores un nuevo punto de vista que hiciera más atractiva la acogida de ciertos libros a través de un informe de lectura objetivo que, en paralelo, ofrece una opinión personal sobre la entrada en cuestión. Mantener el blog ávido y derpierto no ha supuesto un reto, puesto que ya estuve durante un par de años supervisando y redactando en Soñadores sin fronteras, un blog que trataba de actualidad cultural y que no sólo incluía textos, sino también teatro, cine, exposiciones o museos. Lo que sí supuso (y ha supuesto) un reto, ha sido el hecho de enfrentarme nuevamente a mi archienemigo el Internet. De hecho, el blog Soñadores sin fronteras, del que no queda ni rastro en los buscadores, lo eliminé personal e involuntariamente cuando pulsé un 'Sí' que debía haber puesto un 'No'. A veces los que más leemos nos saltamos la letra pequeña... y he aquí el resultado.


A lo largo de estos meses, y con El invierno de las letras, no sólo me he enfrentado a la filosofía blogger como tal, sino que he confeccionado mi propia página web y he avanzado en mi amistad con las redes sociales (aunque sólo seamos conocidos hasta el momento: no amigos). Cuál fue mi sorpresa cuando Pilar Cortés e Iván Heredia me avisaron de que había sido nominada a los premios Liebster Award (por supuesto, de los que no había oído hablar).

Se trata de premios otorgados por otros blogs cuyo objetivo es animar a los bloggers novatos a continuar informando. ¿De qué se trata? Os incluyo las normas:





Estas son las preguntas que han formulado en su blog CMZ y que me dispongo a responder a continuación:


1. ¿Por qué un blog, con el gran número que hay de blogs?


Porque, a pesar de haber colaborado en prensa escrita, he comprendido que las nuevas tecnologías proporcionan la inmediatez, flexibilidad, gratuidad y accesibilidad de las que carece aquélla. En paralelo, el blogger que dirige y redacta en su espacio, transmite los conocimientos de manera transparente y sin la contaminación que pueda tener estar sometido a una empresa con una ideología o un salario concretos.


2. ¿En qué se diferencia tu blog del resto?


Hay muchos blogs de literatura, hoy en día prácticamente todo está inventado. Lo que es genuino es la manera de expresarse y la constancia, el estilo y la fuerza de voluntad que aporta cada redactor a la causa. El invierno de las letras no es un blog mejor o peor que el resto de cuantos haya leído en el terreno de la literatura. Unos aportan mayor información, otros están más documentados, otros se dejan llevar más por el marketing .. la diferencia, como decía, radica en el estilo y en la fuerza de voluntad. En la decisión con que abordas los temas a tratar. La claridad con que los desarrollas, la tenacidad antepuesta al abandono. Quiero pensar que soy buena en eso.


3. Dicen que no se es un verdadero blogger hasta pasado un año de publicar en un blog ¿te sientes blogger?


Por supuesto. En cierta ocasión alguien me dijo que no podía considerarse 'escritor' a aquel que no había publicado. No creo que la clave esté en el dinero que se cobra, en el número de lectores o en el tiempo en que se desempeñe la actividad. Hay escritores públicos de una sola obra y hay escritores prolijos clandestinos. ¿Un año? Es la primera noticia que tengo. En cualquier caso, sí. Me siento blogger.


4. ¿Piensas que esto de los blogs es una moda y que como todas será pasajera?


Pienso que esto de los blogs, tarde o temprano, empezará a costar dinero. Lo que implicará que muchos se queden en el camino y volveremos a la contaminación.


5. Para ti ¿cuáles son los bloggers más influyentes?


Quizás Actualidad Literatura o Papel en Blanco sean los que más me gustan.


6. ¿En qué otras redes sociales estás?


En Facebook, Linkedin, Twitter, About me... ¿hay más?


7. A parte de blogs, ¿lees algún artículo en otro formato?


Lo único que leo en internet son los blogs y la prensa. Todo lo demás lo adquiero en papel, nunca podrán igualar su olor y textura.


8. ¿Conoces el formato Flipboard? ¿Crees que tendrá aceptación?


Pues no, no lo conocía. Veo que tengo trabajo.


9. ¿Qué piensas sobre la prensa escrita en papel? ¿Desaparecerá? ¿Por qué?


Respecto a la prensa, es probable que sí por las características de inmediatez y espontaneidad que mencionaba anteriormente. Respecto a la literatura, deseo y espero que no.


10. ¿Qué prefieres un libro de papel o un e-book?


Siempre libro de papel, salvo mi novela Equinoccio. Por cierto, está en Amazon.


11.¿Qué libro estás leyendo?


¿Ahora mismo? Mmmm Uno que se titula Cariño, ahora no, me duele la cabeza, que empecé ayer por la curiosidad de saber de qué iba ese libro que tenía en la estantería cogiendo polvo y que no recuerdo quién me regaló, y que acabé ayer en su primera página ante el machismo exacerbado con que el autor -por cierto, ni aparece su nombre-, trata a las mujeres. Bon voyage!


Más adelante mencionaré mis once blogs favoritos y formularé las preguntas.

¡Gracias a todos y buena suerte!